martes, 9 de noviembre de 2010

ENSAMBLANDO FAMILIAS

Sugerencias para las primeras etapas

1. Ten  expectativas realistas con respecto a cómo será la relación con los hijos/as de tu pareja

No esperes que los hijos/as de tu pareja te quieran de entrada, ni tampoco te reproches por no quererlos tú de inmediato. En cambio, respétalos y espera que te respeten, y  tu pareja debe ayudarte a lograrlo. Trata de tener en cuenta sus sentimientos aún cuando sean negativos con respecto a ti, al igual que sus preocupaciones y deseos. Los niños para aceptar a la nueva pareja del padre o de la madre deben superar primero fuertes sentimientos de lealtad hacia el otro progenitor.
El respeto es la base de las buenas relaciones.

2º. Acuerden juntos el manejo de la disciplina en el hogar

No asumas un rol disciplinario de entrada, no te apresures, tomate un tiempo, especialmente cuando hay niños/as mayores o adolescentes.
Las familias ensambladas se construyen “paso a paso”. Entonces, estratégicamente hasta tanto se desarrolle una relación con los hijos de tu pareja es conveniente que el progenitor encargue de la disciplina. Esto, no es así para siempre; sólo en las primeras etapas hasta que el niño/a esté preparado para aceptar al padrastro/madrastra como una figura de autoridad a quien debe obedecer.
En ausencia del progenitor, conviene que el nuevo miembro se ocupe de la disciplina como lo haría una tía o pariente amistoso, es decir un adulto a cargo de los niños con autoridad para hacer cumplir las reglas de la casa. Por ejemplo, si la regla es que el niño/a primero debe hacer los deberes y después mirar televisión, el padrastro o la madrastra le puede decir: “Tu papá (o mamá) y yo queremos que primero hagas los deberes y después mires la tele, y aunque ahora él (ella) no está, lo vamos a hacer de esa manera”.
Lentamente, y a medida que se fortalece el vínculo entre los niños y el nuevo miembro, éste irá asumiendo el rol disciplinario ayudado por sus pareja.

3º. Conversa sobre tu rol con tu pareja

Es importante que la nueva pareja haga acuerdos respecto a la crianza y que esos se acuerdos se cumplan.
A veces, las madrastras y los padrastros tienden a intervenir como “expertos” cuando su pareja atraviesa un momento difícil con sus hijos/as. Esto no ayuda a la integración familiar, es necesario que conversen y acuerden las reglas del hogar antes de ponerlas en práctica y sobre todo no discutirlas delante de los chicos. Los padrastros y las madrastras suelen ser más objetivos con respecto a la conducta de los chicos, pero el progenitor los conoce más.  Muchas veces, el nuevo miembro ve a su pareja como muy débil o permisiva y quiere hacer valer una disciplina más estricta. Sin embargo, en las primeras etapas, estas intervenciones son el origen se arduas discusiones y están condenadas al fracaso. Los progenitores acostumbrados a manejarse solos con sus hijos en el hogar después del divorcio, deben aprender a cederles a su nueva pareja un espacio en el trato con los niños y a escuchar sus opiniones;  aunque tengan un punto de vista diferente, pueden ser muy positivas. Por su parte, una actitud más comprensiva y menos crítica de los padrastros y madrastras, así como también saber escuchar el punto de vista del progenitor, generalmente más centrado en lo emocional, puede contribuir exitosamente a la educación de los niños y a la integración de la familia.  

4º. Favorece las relaciones “de a dos”.

Planear actividades “de a dos” - el padre o madre con cada hijo/a, la madrastra o el padrastro con cada hijastro - contribuye a construir y fortalecer las relaciones.
Aún cuando hacer cosas todos junto en familia es una buena idea, para las familias ensambladas es aún mejor - en las primeras etapas - realizar algunas actividades sólo “de a dos”: un corto paseo, ir de compras o a la cancha, mirar un programa en la tele, ir al supermercado, etc. Recordemos que los amigos se hacen en relaciones “de a dos”.

5º. Desarrolla empatía

La empatía es la posibilidad de ponerse en “la piel del otro”.
Comprender el “punto de vista del otro”, aunque no se lo comparta es esencial para el fortalecimiento del grupo familiar. Esto puede ser difícil para los miembros de una familia ensamblada porque vienen de contextos y experiencias diferentes. Hay que saber que la empatía no es una capacidad innata, sino que se trata de una habilidad que se aprende cuando se la ejercita (como aprender a nadar o a andar en bicicleta). Por ej., una madrastra puede empatizar con el dolor de su hijastra por la separación de sus padres y no tomar su enojo para con ella como algo personal. La empatía y el respeto son la base de las relaciones familiares saludables:

6º. Ten presente que un niño/a puede ser miembro de 2 hogares.

Los chicos que integran familias ensambladas, generalmente, son miembros de dos hogares. Son como las personas con doble ciudadanía: no les sucede nada malo, a menos que sus dos países estén guerra.
Para prevenir trastornos psicológicos y físicos en los niños/as es importante que en uno de sus hogares no se hable mal - delante de ellos - del otro progenitor. Si el otro progenitor lo hace, se le puede decir al niño: “Tu papá (o mamá) algunas veces dice cosas feas de mí, lamento que piense de ese modo, posiblemente con el tiempo cambie de actitud”.
Mientras no exista peligro para el niño tanto físico como mental, debe pasar parte de su tiempo con el progenitor con el cual no convive y esa relación debe ser apoyada.  
Además, no se los debe involucrar en los conflictos que mantienen los adultos. Tampoco, interrogarlos acerca de las actividades del otro progenitor o usarlos como mensajeros cuando se corta el diálogo entre sus ellos.
Los niños se adaptan muy bien a distintos ámbitos con reglas diferentes: el colegio, el club, la casa de algún amigo y de igual forma se pueden adaptar los dos hogares con reglas diferentes. Por ej, “en casa de tu mamá puedes mirar tele mientras comen, pero en esta casa no”.

7º. Alimenta la relación con tu pareja

La relación de pareja es la relación más nueva en la familia y por lo tanto, la más vulnerable.
Las parejas ensambladas con tantas obligaciones, a menudo se olvidan de si mismas.
Una de las razones principales por las que las parejas ensambladas se separan es por problemas con los hijastros/as. Para no convertirse en parte de esta estadística es importante alimentar especialmente la relación dedicándole tiempo, aprender a comunicarse adecuadamente, a negociar los conflictos de forma que ambos obtengan algo de lo que desean, a empatizar, a planificar y otras habilidades que fortalecen la pareja y a la vez, ayudan a a recorrer este camino de ensamblaje con mayor armonía y a crear un entorno saludable para los adultos, los niños y adolescentes en el hogar.

Dra. Dora Davison

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