sábado, 16 de julio de 2011

CUANDO PAPÁ SE VUELVE A CASAR...

Cuando el papá se vuelve a casar - a menudo - los hijos ven el recasamiento una nueva deserción del padre y a la madrastra como a “una intrusa” que se interpone entre ellos y su padre. Sienten miedo, dudas e inseguridad, se cuestionan el amor del progenitor y lo ponen a prueba portándose mal. Se preguntan qué rol cumplirá esta mujer en sus vidas. Cuando es buena y gentil, piensan que quiere ocupar el lugar de la madre; cuando es distante u hostil, piensan que han sido engañados; si ella trata de ganárselos rápidamente, desconfían y la rechazan.


Los niños pueden:

1)      Manifestar su rabia y frustración por la separación de sus padres siendo hostiles con la madrastra. Para poder ayudarlos el progenitor debe poder escucharlos permitiéndoles expresar libremente sus sentimientos.

2)      Ver en la madrastra un obstáculo para que sus padres vuelvan a vivir juntos. Hasta varios años después del divorcio, los niños suelen desear en secreto que sus padres se vuelvan a unir. De ahí que sea necesario - antes de volverse a casar - dejarles en claro como para que no queden dudas, que la reconciliación como esposos es imposible.

3)      Temer que la madrastra sea más importante que ellos para su padre. Se los puede ayudar explicándoles que hay muchas clases diferentes de amor: a los hijos, a la pareja, a la patria, a los amigos... y que el amor como padre que siente por ellos no cambió al volverse a casar. 

4)      Ver en la madrastra “una intrusa” que viene a interponerse en la relación exclusiva que tenían con su papá después de la separación. Cuando luego del rematrimonio el padre pasa algunos momentos a solas con sus hijos o disfrutan juntos de una mini-vacación, los niños sienten que no lo perdieron “del todo” y se adaptan mejor a la familia ensamblada.

5)      Los adolescentes que han actuado como apoyo para el padre durante la separación, pueden sentirse desplazados por la madrastra. Necesitan que el padre converse con ellos sobre los cambios para que vean el mayor tiempo disponible como una buena oportunidad para ellos.

6)      Sentirse perturbados ante la nueva vida sexual de su padre. Al  menos al comienzo, es conveniente que la nueva pareja sea discreta y evite las expresiones excesivas de afecto en presencia de los chicos. 

Para lograr un espacio confortable en la familia ensamblada, la madrastra necesitará paciencia, no apresurarse y el apoyo de su marido para desarrollar - “paso a paso” -  el vínculo con los chicos. 

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